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De Frente - Turismo: por ahí es el camino

De  Frente - Turismo: por ahí es el camino
Por Oscar Medina Gómez **

Hay una dependencia que jactanciosamente se llama Dirección de Cultura y Turismo, DCT. No pasa de ser otro fortín politiquero, cuyo dueño es el exgobernador Nelson Ricardo Mariño. Allí impuso a Carolina Olmos Chacón, personaje que se distingue más por los conflictos personales que diariamente suscita, que por la labor directiva acertada que debería desarrollar. Su inoperancia es dramática.

Hoy, con esta o sin esta dependencia el tema turístico y cultural da igual. Incluso es mejor sin su existencia, considerando que allí –como en toda cueva burocrática- los pocos o muchos recursos públicos se direccionan para beneficio de intereses particulares. O ¿hay uno, solo un proyecto exitoso impulsado por la gobernación, que haya servido para traer centenares de turistas al departamento? No.

Con recursos suficientes y bien manejados, la DCT debería articular esfuerzos con el sector privado –hoteles, fincas, restaurantes, folcloristas, festivales de música llanera, casas de recepciones y banquetes, artistas en todas sus expresiones, agencias de viaje, líneas aéreas y terrestres, taxistas, comercio en general, etc.- para realmente fortalecer el sector de cultura y turismo. Ayudar a robustecer y construir destinos turísticos que animen a visitantes nacionales y extranjeros a visitar Casanare.

Los pocos sitios de que dispone el visitante cuando arriba al departamento han sido producto de esfuerzos e iniciativa privada. Tengo referencias de Tauramena, Monterrey, Maní, El Algarrobo, Quebradaseca, Orocue, Hato Corozal y Yopal donde entusiastas empresarios han montado y adecuado fincas de descanso, pero con atractivos, costumbres y sabor llanero. Allí se practican faenas de llano, se oyen cantos de vaquería, se adelantan cabalgatas turísticas, se goza de avistamiento de aves, se realizan visitas a esteros y morichales, se va a reservas de fauna y flora. A la luz de la luna o una fogata se participa de conversatorios, cuentos y tradiciones orales, se practica turismo de aventura. Y, por su puesto, se disfruta de la más variada gastronomía de la región. Pero repito: son los privados los que se han metido la mano al dril.

No es ningún plan B. Es el reto a superar. Por ahí es el camino. Ese turismo ecológico, cultural y de aventura –que en Casanare se da silvestre pero que igualmente está virgen en su explotación económica- es una de las salidas a la crisis de recursos públicos y ocupación laboral que ya se está dando. Y que se acentuará y hará más dramática cuando la industria petrolera haya desaparecido del piedemonte y la sabana.

Si no se tiene una industria turística bien montada, nada se saca con que en Yopal hayan anclado prestigiosas cadenas hoteleras como Estelar, Holiday Inn, Hampton Inn by Hilton y GHL, ampliando la oferta de habitaciones 4 y 5 estrellas. Los gobiernos del orden departamental y municipal tienen la obligación de planificar el desarrollo. Y una de esas tareas es actuar sin demora en el sector turístico y en la oferta cultural.

La DCT debe trabajar en llave con todos los que tengan que ver con esos sectores. Además de posibilitar la cofinanciación y canales de crédito para el montaje de infraestructura confortable -ya sea rural o citadina- a empresarios y empleados hay que capacitarlos en temas como atención y servicio al cliente, visitas guiadas, aprendizaje del inglés como lengua universal y muchos otros. El turismo es mucho más que hoteles modernos.

Similar responsabilidad le cabe a la Cámara de Comercio de Casanare. Repito lo dicho hace unos años: menos misiones comerciales al extranjero, donde esposas y familiares de las directivas también se montan a los aviones a pasar de lo lindo a costillas de los afiliados. Más acciones reales aquí, con los comerciantes.

Precisamente en eso de la atención y servicio al cliente hay un hueco enorme. En contados sitios del comercio atienden bien al cliente potencial. Si no son los modales y expresiones chabacanas de los empleados, son detalles como por ejemplo restaurantes con baños sucios, sin toallas ni papel.

Los taxistas –la amenaza amarilla- también ayudan a desfigurar el cuadro. Empezando por su vestimenta: a menudo se los ve en cachucha y/o con sombreros viejos y sucios; enfundados en camiseta, pantaloneta y chancletas. Rematan al pasajero con música a todo volumen donde se escuchan gritos de rancheras, despecho, vallenatos, reggaetón y norteña. Y, lo apuesto, ninguno habla inglés.

Clave igualmente la seguridad e integridad física y de los bienes de los turistas y de la gente. Aquí deben amarrarse los calzones la policía y la misma ciudadanía para combatir con efectividad a los bandidos callejeros y la delincuencia organizada. Actuar sin contemplaciones.

Países con igual o menos exotismo natural que el de Casanare, como Cuba, República Dominicana, República Checa y Costa Rica tienen en el turismo una jugosa fuente de ingresos. Nosotros podemoslograrlo.

De diamante es la oportunidad que sigue perdiendo Casanare para que el turismo se convierta en su principal renglón de ingresos. Aunque los consecutivos gobiernos –departamentales y municipales- hagan alharaca de que lo están impulsando, la realidad deja muy mal parados a los gobernantes que eso alardean. Digo yo.

* Periodista – Especialista en Gobierno Municipal y Gestión Pública Pontificia Universidad Javeriana


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