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15 de septiembre: Monterrey, memoria del primer proceso de paz en Colombia

 Por: Lic. Hernán Antonio Fajardo Becerra* 

Cada 15 de septiembre, el municipio de Monterrey, en el departamento de Casanare, tiene una cita con la memoria histórica de Colombia. En esta fecha se conmemora uno de los episodios más significativos de la historia política y social de los Llanos Orientales: la entrega de armas de la guerrilla liberal, ocurrida en el marco de la política de pacificación promovida por el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla. 

Más que una ceremonia de carácter militar, aquel acontecimiento representó la esperanza de miles de hombres y mujeres que, después de años de violencia, encontraron en la posibilidad de la paz una alternativa para abandonar las armas y regresar a la vida civil. En ese proceso tuvo un papel fundamental el comandante Guadalupe Salcedo Unda, reconocido como uno de los principales líderes de la resistencia guerrillera liberal de los Llanos. 

Un país marcado por la violencia

Para comprender la importancia de la entrega de armas hay que recordar la Colombia de mediados del siglo XX. La violencia política había provocado enfrentamientos, desplazamientos, persecuciones y profundas heridas sociales, particularmente en las regiones rurales. 

Los Llanos Orientales se convirtieron en uno de los escenarios principales de aquella confrontación. Allí surgieron grupos de guerrilleros liberales que encontraron en la organización armada una forma de resistencia frente a la violencia política y a la ausencia de garantías para las comunidades campesinas.

En ese contexto apareció la figura de Guadalupe Salcedo Unda, llanero nacido en Tame, Arauca, quien llegó a convertirse en uno de los comandantes más importantes de la guerrilla liberal.

Guadalupe Salcedo Unda, comandante de los Llanos Guadalupe Salcedo no fue solamente un jefe militar. Su liderazgo estuvo profundamente relacionado con el mundo campesino y llanero. Conocía el territorio, sus caminos, sus ríos, sus sabanas y, sobre todo, conocía las necesidades de las comunidades que habitaban aquella inmensa región. Bajo su conducción, la guerrilla liberal alcanzó una organización que sorprendió a las autoridades de la época. Sus hombres conocían la guerra de movimientos, pero también comprendieron que la confrontación no podía prolongarse indefinidamente. Cuando el gobierno de Rojas Pinilla ofreció una política de pacificación y amnistía, se abrió una posibilidad que muchos habían esperado: cambiar las armas por la palabra y la confrontación por la reincorporación a la vida civil.

Monterrey, escenario de la paz

Monterrey adquirió entonces un lugar especial en la historia nacional. Allí se produjo la entrega de armas de un importante sector de la guerrilla liberal de los Llanos. El significado histórico del acontecimiento trasciende las fronteras del municipio. Monterrey se convirtió en un escenario donde antiguos combatientes aceptaron la posibilidad de regresar a la vida civil, confiando en las garantías ofrecidas por el Estado.

Por ello, el 15 de septiembre debe ser entendido como una fecha de memoria, pero también como una fecha de reflexión sobre los caminos que ha recorrido Colombia en la búsqueda de la paz. 

El primer proceso de paz

La entrega de armas de la guerrilla liberal de los Llanos es considerada por numerosos estudios históricos como un antecedente fundamental de los procesos de paz en Colombia y, en la perspectiva histórica regional, como el primer gran proceso de desmovilización y entrega colectiva de armas surgido de una negociación política entre el Estado y una organización armada.

Su importancia radica en que existió una interlocución entre representantes de la guerrilla y del gobierno, una oferta de amnistía y pacificación, y un proceso mediante el cual numerosos combatientes abandonaron las armas para reintegrarse a la sociedad. Sin embargo, la historia también debe recordar las dificultades posteriores.

La paz no significó automáticamente el fin de la persecución política ni garantizó plenamente la seguridad de quienes habían dejado las armas. La tragedia posterior de Guadalupe Salcedo constituye una de las páginas más dolorosas de esta historia y demuestra que la firma o la entrega de armas son apenas el comienzo de la construcción de una paz verdadera.

La memoria de Guadalupe

Guadalupe Salcedo Unda ocupa hoy un lugar especial en la memoria histórica de los Llanos. Para unos fue un comandante guerrillero; para otros, un símbolo de la resistencia campesina y liberal; pero, desde una perspectiva histórica, su vida permite comprender una época compleja de Colombia, marcada por la violencia política y por los primeros esfuerzos de reconciliación.

Su figura también forma parte de la identidad histórica de Casanare y de la Orinoquia. Recuperar su memoria no significa glorificar la guerra. Por el contrario, significa estudiar sus causas, comprender sus consecuencias y reconocer el valor que tuvo la búsqueda de una salida negociada al conflicto. 

Una fecha para recordar la paz

El 15 de septiembre debería convertirse en una fecha de especial significación para Monterrey y para Casanare. El municipio tiene la oportunidad de reivindicar su patrimonio histórico y convertir este acontecimiento en un referente nacional de memoria, reconciliación y cultura de paz. Un lugar donde alguna vez se entregaron armas puede convertirse, con el paso del tiempo, en un lugar donde se enseñe a las nuevas generaciones que ninguna sociedad puede construir su futuro sobre la violencia. 

Por eso, recordar a Guadalupe Salcedo Unda y la entrega de armas de la guerrilla liberal no debe ser solamente mirar hacia el pasado. Es también preguntarnos qué aprendió Colombia de aquella experiencia y cuánto camino le queda por recorrer para alcanzar una paz estable y duradera. 

Monterrey: territorio de memoria y paz

Cada 15 de septiembre, Casanare tiene la oportunidad de decirle a Colombia que la historia de la paz también se escribió en los Llanos. En Monterrey, hombres que durante años habían empuñado las armas decidieron entregarlas ante la promesa de una nueva vida. Aquel gesto quedó inscrito en la historia nacional y convirtió al municipio en un escenario fundamental de la búsqueda de la reconciliación.

Guadalupe Salcedo Unda y sus hombres dejaron las armas. La historia, en cambio, no debe dejar caer su memoria. Que cada aniversario de aquella entrega sea una oportunidad para recordar a las víctimas, estudiar con rigor los hechos, reconocer a quienes buscaron una salida política a la violencia y enseñar a las nuevas generaciones que la paz no es el silencio de las armas, sino la construcción de una sociedad donde la diferencia pueda resolverse mediante la palabra, la democracia y la justicia. 

Monterrey, cada 15 de septiembre, no solamente recuerda una entrega de armas: recuerda uno de los primeros capítulos de la larga búsqueda de paz de Colombia. En estas fotografías vemos el momento en que las fuerzas Llaneras, encabezadas por Guadalupe Salcedo, se presentan en el sitio asignado para la entrega de armas en Monterrey Casanare, septiembre 15 de 1953. 

*Miembro fundador del centro de historia de Casanare miembro de la academia Ramón Nonato Pérez, miembro honorario de las academias de historia de Cúcuta y norte de Santander.




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