La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) verificó la instalación de las 19 placas conmemorativas del ‘Camino de la Memoria’ en Casanare, una por cada municipio del departamento. Esta medida de contribución a la reparación, impulsada por las víctimas y gestionada por la Subsala Casanare de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas, busca dignificar a quienes fueron asesinados y presentados falsamente como bajas en combate, restablecer su buen nombre y preservar sus historias en la memoria colectiva del territorio.
Esta ambiciosa medida restaurativa busca contribuir con la reparación de más de 300 familiares de víctimas afectadas por estos crímenes. Contó con la participación directa de más de 50 víctimas y los aportes de 167 comparecientes no seleccionados como máximos responsables, quienes buscan resolver su situación jurídica de forma definitiva por medio de la Ruta No Sancionatoria de la JEP, a través de la cual deben aportar verdad, reconocer responsabilidad cuando corresponda, comprometerse con la no repetición y realizar medidas que contribuyan a reparar de forma simbólica a las víctimas.
El acto protocolario de cierre de esta fase se realizó el 16 de octubre en la Biblioteca Municipal La Triada, en Yopal, con la participación de las magistradas Sandra Jeannette Castro Ospina y Sandra Rocío Hernández Cruz, de la Subsala Casanare, así como de víctimas, comparecientes, autoridades territoriales e instituciones aliadas, entre ellas, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH).
“Sabemos que ninguna placa puede devolver la vida de quienes fueron asesinados y desaparecidos ni borrar el sufrimiento de sus familias. Pero sí puede contribuir a restablecer su buen nombre, reconocer públicamente su dignidad y evitar que sus historias sean olvidadas”, afirmó la magistrada Castro Ospina.
Por su parte, la magistrada Hernández destacó el significado de estos espacios para preservar la memoria de las víctimas y reconocer los daños ocasionados por la violencia. “Detrás de cada placa hay personas con nombres, afectos y proyectos de vida; hay familias que han vivido la ausencia y comunidades que también sufrieron las consecuencias de estos crímenes”, señaló.
Con la culminación de esta medida, las 19 placas permanecerán como dispositivos de memoria en cada uno de los 19 municipios de Casanare para combatir el negacionismo, preservar las historias de vida de las víctimas y contribuir a que las nuevas generaciones conozcan lo sucedido en este territorio, en el marco del conflicto armado colombiano.
Las 19 placas incluyen un código QR que permite acceder a un especial multimedia con historias y contenidos construidos para preservar la memoria de las víctimas. Acceda al especial aquí: https://www.jep.gov.co/Paginas/caminodelamemoria.aspx#zona-norte
La participación de las víctimas en el proceso
El ‘Camino de la Memoria’ surgió de una propuesta de las propias víctimas: instalar placas conmemorativas en los 19 municipios de Casanare para dignificar a sus familiares asesinados o desaparecidos, quienes fueron presentados ilegítimamente como bajas en combate, y dejar un mensaje público de memoria que permaneciera en el tiempo. El proceso comenzó en octubre de 2024 con una etapa de acercamiento a las víctimas y los comparecientes, que se extendió hasta marzo de 2025. Durante este periodo, se abrieron espacios de escucha para conocer las expectativas de las familias, explorar su voluntad de participar y construir propuestas de reparación simbólica.
Luego, entre abril y mayo de 2025, se desarrolló la fase de alistamiento que incluyó espacios de preparación psicosocial y encuentros diferenciados con víctimas y comparecientes. A través de ejercicios de diálogo, escritura y construcción de narrativas, se recogieron las experiencias de las familias y se promovió el reconocimiento de los daños causados. La primera fase culminó el 5 de julio de 2025, cuando, en un acto público realizado en la Biblioteca Municipal La Triada, en Yopal, se entregaron las 19 placas a las respectivas alcaldías de cada municipio.
Desde entonces, comenzó el trabajo para concertar los lugares de instalación y verificar el cumplimiento de los acuerdos con las víctimas. Se tuvieron en cuenta las propuestas de las familias y las condiciones técnicas, de visibilidad y de acceso público de los sitios seleccionados. La implementación territorial también incluyó encuentros zonales y actividades con los comparecientes para construir los contenidos de los dispositivos de memoria y preparar mensajes de reconocimiento de responsabilidad y del daño causado.
El especial multimedia ‘Camino de la Memoria’ reúne las voces, historias y recuerdos construidos durante el proceso con elementos aportados por las víctimas y los comparecientes. De esta manera, los habitantes de Casanare pueden conocer quiénes eran las víctimas, sus proyectos de vida y los daños que estos crímenes ocasionaron a sus familias y entornos.
La medida se organizó en cuatro zonas del departamento: sur, oriente, norte y occidente. Cada una cuenta con un dispositivo de memoria propio, construido a partir de las particularidades territoriales y de los aportes de las víctimas: un pódcast para la zona sur, una Galería Viva para la zona oriente, una Galería Interactiva para la zona norte y un microdocumental para la zona occidente.
La instalación y verificación de las placas
En estos espacios también se promovió la participación de niñas, niños y jóvenes mediante actividades artísticas y de escritura, con el propósito de contribuir a la construcción de memoria, la dignificación de las víctimas y la reflexión sobre la paz y la no repetición.
La entrega de las placas en julio de 2025 no agotó las obligaciones de la medida. Era necesario verificar que quedaran instaladas en los lugares concertados y que su ubicación respondiera a los acuerdos con las víctimas. Durante 2026, se adelantaron encuentros territoriales y recorridos de verificación para constatar la instalación de las placas.
Con la instalación de las 19 placas y la culminación de las actividades de verificación, concluye esta fase de implementación territorial del ‘Camino de la Memoria’. Pero su legado apenas empieza, pues cada placa es un testimonio permanente de este proceso.
En la construcción de esta medida de contribución a la reparación se gestionó un intenso trabajo interinstitucional en el que intervinieron la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN), las autoridades territoriales, el CNMH y otros actores, como la Universidad del Rosario y el PNUD, que contribuyeron a su desarrollo.
Las autoridades municipales tienen la obligación de custodiar las placas y velar por su conservación en los espacios públicos donde fueron instaladas. De esta manera, las placas contribuyen a preservar la memoria, reconocer lo ocurrido y promover la no repetición.