La menopausia es una transición natural del cuerpo: cierra el ciclo menstrual, pero no determina tu vida íntima. En algunas mujeres aparecen cambios en el deseo, la excitación o la comodidad durante los encuentros íntimos; en otras, la sexualidad se mantiene estable e incluso se disfruta con más libertad y seguridad. Cada experiencia es distinta y todas son válidas.
Durante la transición menopáusica disminuyen algunas hormonas, en especial:
Estrógenos: influyen en la lubricación, la elasticidad de los tejidos vaginales y el confort íntimo. Cuando bajan, es común notar sequedad, mayor sensibilidad o molestia.
Progesterona: participa en el ciclo menstrual y en la preparación del útero a lo largo de la vida reproductiva.
Además, influyen factores que pesan en la vida: estrés, ansiedad, cambios en el sueño, cansancio, bochornos, variaciones del estado de ánimo y cambios en la imagen y autopercepción. Todo eso puede impactar el deseo y la conexión con el propio cuerpo.
“En la consulta vemos a diario que la menopausia no apaga la sexualidad, la transforma. Los cambios hormonales pueden modificar el deseo, la lubricación o la respuesta íntima, pero todos tienen una explicación médica y múltiples formas de abordaje. Cuando una mujer entiende qué está pasando en su cuerpo y recibe acompañamiento especializado, recupera la confianza, el confort y el placer. La clave está en dejar de normalizar el malestar y empezar a hablar de salud sexual femenina con información, respeto y soluciones individualizadas.” Comenta Dr. Leonardo Gonzalez, Ginecólogo de Femclinic.
¿Qué puedes hacer para cuidar tu salud sexual antes y después de la menopausia?
Si notas sequedad, dolor, baja del deseo, irritación o disminución del placer, lo más útil es una valoración clínica. Allí se define qué exámenes son pertinentes y cuáles opciones son adecuadas para ti.
La actividad física mejora la energía, el estado de ánimo y la percepción corporal; es especialmente útil cuando se combinan ejercicios de piso pélvico (para mejorar tono y flujo sanguíneo íntimo) con rutinas de fuerza y cardio moderado, sostenibles en el tiempo.
El sueño, alimentación y manejo del estrés parece básico, pero es decisivo: dormir mejor favorece la regulación hormonal, ánimo y deseo. Una alimentación equilibrada ayuda a mantener energía y bienestar general. Respiración, terapia, mindfulness o pausas activas: lo que te funcione para bajar carga mental.
Evita productos perfumados o agresivos en el área genital. Mantén una higiene suave y, si hay sequedad, consulta por alternativas seguras para tu caso.
Hablar con la pareja (o contigo misma) sobre lo que te hace sentir cómoda, preferencias y comodidad. Dar espacio a más estimulación previa, exploración y calma, así pueden reinventar juntos su intimidad.
Tratamientos comunes para la libido en menopausia (integrando manejo de sequedad vaginal):
Estrógenos vaginales (crema/óvulos/anillo) si hay sequedad, ardor o dolor: mejoran el confort y, al reducir la molestia, suele mejorar el deseo.
Terapia hormonal sistémica en casos seleccionados, según síntomas generales y antecedentes.
Opciones no hormonales para sequedad vaginal (clave cuando baja el deseo por incomodidad):
Lubricantes base acuosa: ideales en perimenopausia por ser ligeros, compatibles con preservativos y más respetuosos con la flora vaginal; suelen absorberse bien sin irritar.
Lubricantes de silicona: duran más y son hipoalergénicos; útiles para encuentros prolongados o en agua pero evítalos con juguetes de silicona.
Humectantes vaginales (hidratación interna): por ejemplo, inserciones de ácido hialurónico (tipo Revaree), aplicadas cada 2–3 días para aliviar sequedad crónica y mantener hidratación prolongada.
Evitar lubricantes con derivados del petróleo (pueden irritar y afectar tejidos).