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De Frente - El enterrador

De Frente - El enterrador
Por Oscar Medina Gómez *

Santos nos viene con el chiste flojo de que tenemos que ahorrar energía para evitar un racionamiento. Mientras a los pederastas asesinos de sueños de las FARC los consiente, amenaza a los ciudadanos de bien con castigarnos, sancionarnos económicamente si excedemos los promedios del consumo eléctrico. Promedios inventados por perfumados y afeminados yuppies de oficina bogotana, que no tienen idea de cuál es la dinámica y necesidades del país real.

Colombia va barranco abajo. Y tenemos un presidente sin cojones. Sí. Sin cojones ni carácter de hombre para reconocer públicamente que él y su equipo están jodiendo la Patria. La actual crisis energética –que nos lleva derecho a un imparable racionamiento, más severo que el de 1992- es consecuencia de la falta de autoridad del Presidente. Nunca fue capaz de ordenarle a Tomás González, su exministro de Minas y Energía, que tomara las medidas necesarias para atenuar la llegada de una crisis evidente.

El intenso verano en muchas regiones bajó dramáticamente los niveles de las represas e hidroeléctricas. Eso lo sabe y entiende hasta el más iletrado de los cristianos.

Pero el único tarado que sigue mirando para otra parte es Santos. Y, al mejor estilo de los faltones, ahora sale con la excusa de que los colombianos estamos gastando más luz de lo mandado. Claro: ante su mediocridad gerencial y gubernativa y de saber poner la cara por los errores cometidos, nos mete a todos en el saco y nos endilga los problemas causados por él.

Y es que, por estar arrodillado a las exigencias de los terroristas farucos en La Habana, Santos tiene a 50 millones de colombianos victimizados por otros males mayores. Que sumados al del racionamiento eléctrico nos ponen al nivel de la banana Venezuela. Empecemos precisamente por el sucio e impune proceso que desde hace más de 3 años se lleva a cabo en Cuba. Paz comprada y diseñada al amaño y acomodo de unos bandoleros que por más de 5 décadas han martirizado al país.

Proceso asqueante que a un costo diario que facilito supera los 115 millones de pesos, son 3.450 al mes. Y van 41 meses de sainete: son 141.450 millones de pesos.

Eso es, muy mal contado, el billete que a la fecha ha derrochado Santos en esa vagabundería. Dinero de todos los colombianos, que las dos delegaciones se han tirado en hoteles cinco estrellas, rumbas orgiásticas, paseos en yate, ron, whisky, comilonas, jineteras, cocaína para que los farucos aspiren cuando les dé la gana, viajes a Colombia en vuelos privados. Y un largo etcétera. Lo que falta en miles de millones no lo escribo. Le puede dar un soponcio a alguno de mis lectores. Así esa tal paz no se firme el 23 de marzo entrante, Santos la firmará como sea. Será la más espantosa desgracia en la historia reciente de Colombia.

El nuevo zarpazo que el alcohólico e inepto Daniel Ortega quiere darle a Colombia, ya empezó. Y es también culpa del torpe presidente que tenemos. Justamente por estar mirando a sus jefes farucos en La Habana, Santos ha abandonado un asunto de honor patrio: la perdida de bloques y trozos gigantes de agua y territorio. Eso, en manos de otro mandatario, sería asunto innegociable. Para él es asunto trivial.

Nicaragua ha logrado otro golazo en la Corte Internacional de La Haya, CIH. Además de los 85 mil kilómetros cuadrados de mar territorial que perdimos el 19 de noviembre de 2012, ahora ese tribunal ha dicho que tiene competencia para examinar las pretensiones de los centroamericanos al pedir la ampliación de su plataforma continental en el Mar Caribe. Eso, de prosperar, es simplemente que los “nicas” podrían alargar su territorio hasta una distancia de 132 millas de Cartagena. Y ni se diga del archipiélago de San Andrés y Providencia. Nos tocará pedir visa a Ortega para “playear” en La Heróica o ir a la Cueva de Morgan.

Ortega –con todo lo inepto que es- le ha apostado a fondo al asunto, así haya tenido que comprar a los endiosados jueces de La Haya, como se rumorea en muchas fuentes. Facilito: unos varios millones de dólares y prebendas en especie no caen mal a esos togados que se creen revestidos de santidad. ¡No son más que llanos seres humanos, sobornables y propensos a la corrupción! ¡No son ángeles celestiales! ¡Tienen sexo y van al baño a hacer del cuerpo!

El decorado del horroroso lienzo santista se remata con un hueco fiscal en 2015 de 12.5 billones de pesos, consecuencia de las erradas políticas en el manejo de un gasto público disparado, a capricho del derrochón presidente. Las finanzas del país están en rojo. No hay sostenibilidad fiscal. Déficit, que, sumado a una deuda pública cercana a los 115 mil millones de dólares, obstaculiza tremendamente el crecimiento económico e impide avanzar para salir del subdesarrollo. Al contrario: nos seguiremos endeudando, regalando las buenas empresas como ISAGEN y los gobiernos seguirán creando más impuestos.

“Hasta la muerte defenderemos hasta el último centímetro del archipiélago de San Andrés y Providencia” dijo Santos haciéndose el bravo. Muertos de a gotitas es que nos tiene ese enterrador. Que, insisto, no tiene cojones de Patria. Digo yo.

*Periodista.


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