El balance final de la temporada seca en Casanare deja 183 emergencias reportadas en el departamento. De estas, 165 corresponden a incendios de cobertura vegetal que consumieron 27.810 hectáreas y provocaron la muerte de once animales; además de 11 incendios estructurales con pérdidas totales y parciales de viviendas; cinco vendavales que afectaron 36 casas y una institución educativa; un sismo con epicentro en Aguazul y la emergencia registrada en el relleno sanitario de Paz de Ariporo.
Según el informe de la Dirección de Gestión del Riesgo de Desastres, junto a alcaldías y organismos de socorro, Orocué encabeza la lista de afectaciones con 9.090 hectáreas incineradas, impactando extensas áreas de sabana, morichales y la reserva natural Wisirare. Le siguen San Luis de Palenque con 4.814 hectáreas y Trinidad con 3.591, mientras que Yopal reporta el mayor número de incendios, con 46 eventos, aunque en su mayoría con daños en áreas reducidas.
“Pese al cierre de la temporada seca, no se debe bajar totalmente la guardia frente a los incendios forestales, pues apenas estamos en la transición de la época de sequía hacia la temporada invernal, la cual se consolida históricamente en el mes de mayo”, señaló el director departamental de Gestión del Riesgo, Wilson Porras.
Pronóstico de la temporada invernal
Ante la llegada de la época lluviosa, la Gobernación de Casanare emitió la Circular 008 de 2026, dirigida a alcaldes, Consejos Municipales y Departamental de Gestión del Riesgo y comunidad en general, en la cual se entregan los lineamientos para la preparación y alistamiento ante la primera temporada de lluvias del año en curso.
En el documento, se señala que para el mes de mayo se proyectan lluvias entre niveles normales y por encima de lo habitual en la región de la Orinoquía, con probabilidades de exceso entre el 50% y 70%, lo que incrementa el riesgo de movimientos en masa, inundaciones y crecientes súbitas.
A la fecha, ríos como el Túa, Cusiana, Upía y Cravo Sur ya registran niveles de alerta naranja ante el aumento de caudales. Para los demás ríos, el IDEAM, ha declarado sus niveles en alerta amarilla, una medida que insta a la comunidad a informase y conocer sobre el cambio en las condiciones climáticas.