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Los muertos que nadie llora

Los muertos que nadie llora
Por: Oscar Vanegas Angarita*

En las redes sociales circuló esta semana una fotografía registrando la muerte de un trabajador de una empresa de servicios petroleros, en una vía que comunica a Puerto Gaitán con el bloque CPE-6 operado por Pacific Rubiales Energy. Lo paradójico de la noticia no es el hecho en sí de ser un muerto más puesto por la industria petrolera, pues estos hechos son registrados casi a diario a través de las redes sociales; sino el ser, esta víctima fatal, uno de los coordinadores que debe velar por la seguridad física, integridad y bienestar de los trabajadores.

Así como este muerto, provocado por lo estrecho de la vía, donde no caben a lo ancho dos vehículos de carga pesada, son muchas las víctimas fatales o heridas de gravedad, ajenas a la industria (peatones y motociclistas), que quedan tendidas en las cunetas de las vías polvorientas de los Llanos Orientales, atropelladas por las tractomulas que transportan petróleo; cuyos conductores ni siquiera se detienen, pues las nubes de polvo les impide la visibilidad. Incluso las víctimas sobrevivientes no alcanzan a identificar las placas y se confunden al querer identificar el victimario, por la cantidad de tractomulas que circulan en caravana.

Por otro lado, la semana anterior, la Unión Sindical Obrera de la Industria Petrolera -USO- denunció que en las últimas semanas, han ocurrido seis muertes extrañas dentro de los trabajadores contratistas que laboran en las obras de expansión de la refinería de Cartagena, supuestamente causadas por una bacteria que anida dentro de las instalaciones. Epidemia a la que Ecopetrol S.A. y las autoridades competentes no le han querido parar muchas bolas, pues lo correcto sería decretar una cuarentena mientras se investigan los hechos. Pero puede más el afán económico por terminar la obra, que lleva dos años de retraso y un sobrecosto del ciento por ciento, que la salud de los trabajadores.

Muchos de los muertos que pone la industria petrolera se deben, ya sea por negligencia y falta de prevención por parte de quienes deben velar por la seguridad de los trabajadores, o por tacañería de las empresas que actúan con políticas ahorrativas para aumentar sus jugosas ganancias, o simplemente porque tenemos autoridades de vigilancia y control permisivas, con funcionarios sobornables o que les tiembla el pulso para sancionar, suspender y multar drásticamente a las empresas irresponsables y violadoras de la normatividad laboral y los derechos humanos.

Otras empresas petroleras son tan irresponsables que llevan doble contabilidad en la clasificación de accidentes y mienten en los reportes de HSE que envían a Ecopetrol, la ANH, el Ministerio de Protección Social y las ARL’s, mostrando como muertes naturales u ocurridas fuera de la actividad laboral, muchos accidentes de trabajo, evitándose sanciones y restricciones en la producción. Los ejemplos son tantos que amerita otra columna para describirlos caso por caso. Lo triste es que el reporte más falso es el que le envían las empresas asociadas a Ecopetrol, pero Ecopetrol nunca se digna por hacer una auditoría, ni le interesa.

*Ing. de Petróleos. Presidente del Orseme.
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