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De Frente - El alcalde

De Frente - El alcalde
Por Oscar Medina Gómez **

Confieso que con hastío escribo sobre la figura del recién nombrado alcalde encargado de Yopal, Luis Eduardo Castro. Personaje que reemplazó a Wilman Celemín, destituido e inhabilitado para ejercer cargos públicos por la Procuraduría General de la Nación, en razón a las dudas, enredos y nula efectividad que le dio a la crisis del agua potable. Volviendo a Castro, pues el hecho es noticia de primer orden. Finalmente –como expresó jocosa y públicamente el gobernador Marco Tulio Ruiz- se le cumplió el “sueño dorado” de ser alcalde. Así fuera por medio de una carambola a tres bandas.

Siempre y cuando lo haga en privado, el actuar de su vida personal lo puede hacer como se le venga en gana. Puede pararse en los pelos de la cabeza. Digo en las sombras de lo reservado e íntimo, porque es un funcionario público. Por tanto cualquier desliz al aire libre lo podría dejar mal parado. Aquí lo que ciertamente interesa es su proceder administrativo. Ya sea por los 20, 30 días, 2 meses o el tiempo que se quede en el cargo.

No critico la echada de Rofer Roncancio, Director de Tránsito de Yopal. Como ejecutivo municipal Castro tiene la autonomía para trabajar con quienes considere le generan confianza. Lo mismo va a pasar con otros del gabinete que no son de su agrado.

Hay temas clave que el pasajero alcalde debe abordar. Uno es de la asfixiante inseguridad que padecemos. Hoy la capital de Casanare es una ciudad sitiada por la delincuencia. Aquí nos están matando a todos. Y las autoridades silban y toman café. Bandidos de toda laya asaltan a la gente en calles, avenidas, centros comerciales y parques. Ratas humanas se meten a casas, apartamentos y fincas arrasando con lo que encuentren. Si los dueños se oponen, pues los matan. Cacos rompen los vidrios de los automóviles, estén parqueados así sea frente al mismísimo comando de policía.

Drogadictos, bazuqueros, periqueros, homosexuales amenazantes, putas, busconas de bares y un sinfín de parias sociales van y vienen por todas las esquinas causando terror. La incertidumbre y miedo que se siente ante el acoso de la criminalidad y el delito es por lo tanto uno de los asuntos que no da espera. Así la coronel Vanegas, Comandante de la Policía nacional en Casanare, diga que todo está controlado, la realidad es otra. Probarlo es fácil: no más es darse un paseo por la carrera 21 entre calles 13 y 18. O a lo largo de Caño seco. O por el centro y la zona bancaria. O por los lados de Unicentro. O por cualquiera de los parques que tenemos.

Toca empezar a despertar de esta pesadilla. A esa manada de indeseables bandidos hay que combatirlos a como dé lugar. Ponerlos a marchar finito. ¿Cómo? Con autoridad. Para eso están las leyes. Y, obvio, la policía. No se puede tener contemplaciones con un criminal que, cuchillo en mano, viene a despojarnos de todo. Hasta de nuestra vida. Si es necesario apartar al secretario de gobierno Domingo Conde, pues no lo piense 2 veces señor alcalde. Y ponga a marchar igualmente a la coronel Vanegas. Le recuerdo que usted es el jefe de la policía en el municipio.

Otro asunto de inmediata acción es la caótica movilidad vehicular –no solo de carros, sino de motocicletas y bicicletas- que igualmente nos estrangula cada día. Todos los andenes y separadores diariamente se ven tapados por carros y motos. Una medida restrictiva e impopular, pero efectiva para ciudades pequeñas como la nuestra, es decretar el pico y placa. Así sea una vez a la semana. Tanto para carros como para motocicletas. Es tiempo ya de meter en cintura a tanto antisocial al volante. De hecho caminar es más saludable que andar dentro de un vehículo.

El tema de la falta de agua potable en Yopal ya lo tiene en sus manos el gobierno nacional. La licitación para la construcción de una nueva planta ya se cerró por parte del Ministerio de Vivienda. El costo asciende a por lo menos 70 mil millones de pesos. Así que en eso, es mejor que el alcalde no se entrometa. Lo atinente al proceso de concesión mixta de la Terminal de transportes de Yopal –que se la dieron a Coflonorte- merece una revisión. Hay que despejar dudas sobre la forma en que esta firma se ganó la licitación. Más cuando se conocieron las medidas cautelares del Tribunal Administrativo de Casanare, suspendiendo la constitución legal de la sociedad de economía mixta de la terminal.

El parque de las aguas es otro foco corrupto de los muchos que tenemos. Con ánimo progresista, el gobernador Marco Tulio quiere concluir una obra seriamente cuestionada, en la que las pasadas administraciones de William Pérez y Braulio Castelblanco se robaron la plata. Un reciente OCAD aprobó cerca de 9 mil millones. Aquí le pido –como decenas de miles de ciudadanos- que no se enrede más la pita. Y -con franqueza le digo- si van a robar, pues lleven la corrupción a su mínima expresión. A niveles de tolerancia social. Es un concejo sabio que en su momento le dio al país el filósofo presidente Julio cesar Turbay Ayala. Pero terminen y pongan a funcionar ese jodido parque.

Con todo y su antipatía, autocracia, insolencia e ínfulas de sabelotodo, debo reconocer en Luis Eduardo Castro ganas de hacer cosas. Y eso es clave, cuando en Yopal falta tanto por hacer. Digo yo.

*Periodista – Especialista en Gobierno Municipal y Gestión Pública Pontificia Universidad Javeriana




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