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Andrés Cepeda, se veía menos déspota

Andrés Cepeda, se veía menos déspota

Por Jesús David Duque Suá *

Antes de empezar quiero dejar claro que lo que van a leer a continuación es mi opinión, no quiero herir susceptibilidades ni que hagan show por si tengo o no la autoridad moral de escribirlo, pues mis fundamentos son tres actos del artista que sin duda alguna dejan en descubierto que es déspota, también que el estar en Yopal ni siquiera le importó.

El concierto del ex integrante de Poligamia fue todo un éxito, eso lo dejo de una vez claro, las luces, el sonido, la organización, el show, la gente cantó a grito herido todas sus canciones. Era impresionante, todo mundo saltó cuando Cepeda empezó a cantar “Mi Generación”, también niñas que estaban allá lloraban cuando cantó Un Ratito, conciertos así se han visto pocos en la Ciudad y los inversionistas deben seguir apuntándole a eso.

Andrés arribó a Yopal el jueves 21, a eso de las tres y media de la tarde, habían unas 50 personas esperándolo, cuando pisó la Ciudad todos estallaron de optimismo, todos querían fotos con él, un autógrafo, un beso, todos quería un ratito, pero no, él no. Salió del aeropuerto y fueron tan pocos los segundos que se demoró en subirse a la camioneta que no les dio tiempo ni de tocarlo, ni siquiera un “Hola yopaleños”.

Es obvio que una gira desgastante y más cuando se habla de recorrer mil ciudades, también es claro que el nivel de estrés que vive un artista de talla nacional es muy alto, pero debió ser amable con las personas que oyen sus canciones, que dejan de hacer sus cosas por ir a verlo y si creen que esto es imposible por las ocupaciones de Cepeda les recuerdo que en marzo el gran Mick Jagger de los Rolling Stones, que sí sabe ser famoso, hizo la medio ‘bobadita’ de salir a comer obleas en pleno centro de Bogotá, y seamos sinceros, eso llena mucho, me refiero al acto de mezclarse con la comunidad, no a las obleas. Las comparaciones son egoístas pero seguramente si Jagger viniera a Yopal no se les haga raro que vaya a comer empanadas allá en El Fogón o algo así.

Andrés pasó por prepotente en Yopal. Durante su paso por la Ciudad el artista no correspondió a la importancia que le prestaron sus seguidores. Cepeda no asistió a la rueda de prensa que le habían organizado en el centro comercial Gran Plaza Alcaraván, no se quiso quedar en el hotel que ya le tenían listo que porque no cumplía con lo que había solicitado, no le regaló tiempo a su club de fans, su publicación en redes sociales sobre el concierto en Yopal duró apenas unos minutos, el artista la eliminó para luego subir la foto del concierto en Villavicencio agradeciéndole a los asistentes e invitando a sus seguidores caleños a su próxima presentación y como si fuera poco, que para mí es la cereza del helado, tiró un poncho que le regalaron durante el concierto.

Cuando el concierto iba por la mitad, en el público, en la parte de atrás se encontraba una de sus más fieles seguidoras de Yopal, una niña que tenía por ahí unos 15 años, tenía puesta una camisa negra a la que le había mandado a imprimir una foto del artista.

La enamorada fan logró atravesar tres cordones de seguridad y con lágrimas en los ojos llegó hasta la esquina de la tarima en donde esperó a que el artista se acercara y corrió a entregarle un poncho fue un detalle muy bonito y lo pude ver, el poncho tenía estampada un arpa, decía Andrés Cepeda #MilCiudades y también decía Yopal, Cepeda sí lo recibió, pero le importó muy poco el detalle, tanto así que sólo lo tuvo unos tres segundos en su mano y lo tiró en la parte lateral de la tarima, así como si nada, como si su ignorancia fuera tan grande de no saber la importancia de un poncho en el Llano Casanareño, por eso es que les digo, él es un déspota.

En conclusión, mi intención es que les empecemos a exigir más respeto por la ciudad a esos artistas, que sepan que las personas que nacieron o que vivimos acá somos personas que merecemos el mismo respeto que las otras 999 ciudades. Es cierto que no tenemos la mejor imagen ante el País y algo tienen de culpa el loquillo este de Celemín y también en parte ‘JJ Torres’, que aunque para unos es un héroe sin capa, para otros no es más que un Pablo Escobar a baja escala.

No es más, gracias por haber leído esto y compártanlo en todas sus redes sociales y ojalá que Cepeda lo lea, para que entienda el porqué de que Carlos Vives lo dobla en seguidores, esa es la clara comparación de un comerciante a un artista.

*Reportero Gráfico


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