La Fiscalía General de la Nación abrió formalmente una investigación penal contra el ex ciclista Lucho Herrera, por su presunta participación en la desaparición forzada de cuatro personas ocurrida el 23 de octubre de 2002 en zona rural de Fusagasugá - Cundinamarca.
Los elementos materiales probatorios recopilados indican que los hermanos Luis Alberto y Rafael Herrera Herrera, habrían contactado a integrantes de las extintas Autodefensas Campesinas del Casanare, grupo armado ilegal que tuvo presencia en la región del Sumapaz entre 2002 y 2003, para que se llevaran a la fuerza a cuatro habitantes de predios cercanos a propiedades de la familia.
“Los cuerpos de dos de las víctimas fueron encontrados en 2008, en un terreno de Silvania (Cundinamarca), y entregados a sus familiares en diciembre de 2025, luego de que el Grupo Interno de Trabajo de Búsqueda, Identificación y Entrega de personas desaparecidas (GRUBE) obtuviera las muestras biológicas para establecer la plena identidad. Entre tanto, continúa la búsqueda de los otros dos desaparecidos”.
Según informó la Fiscalía, una fiscal adscrita a la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos adelanta el proceso contra Luis Alberto y Rafael Herrera, a quienes se señala como presuntos responsables de los hechos. Los hermanos serán vinculados formalmente mediante diligencia de indagatoria, que se realizará el próximo 6 de febrero, por el delito de desaparición forzada.
Adicionalmente, la Fiscalía informó que Rafael Herrera Herrera fue vinculado en un proceso separado por el delito de acceso carnal violento, tras conocerse durante la investigación un presunto caso de abuso sexual contra una menor de edad. “Este proceso se sigue en atención a los parámetros de la Ley 600 del 2000”, aclaró la Fiscalía.
Uno de los testimonios más comprometedores fue rendido por Luis Fernando Gómez Flórez, alias “Ojitos”, condenado a 22 años y seis meses de prisión. En su declaración, aseguró que Herrera les habría entregado fotografías de las víctimas y 40 millones de pesos para ejecutar el crimen. “Nos dio las fotos y el dinero. Dijo que eran milicianos que lo querían secuestrar”, afirmó Gómez ante la justicia. Alias “Ojitos” detalló que el encuentro ocurrió directamente en la finca del exciclista:
“Llego a la finca, me atiende Lucho Herrera, me ofrece algo de beber y me entrega dos sobres de manila. En uno venían las fotos de cuatro personas que teníamos que recoger, dijo que eran milicianos de la guerrilla; en el otro sobre había $40 millones y nos dice que si queremos para comprar unas pistolas y unas motocicletas. Esa gente colindaba con la finca de él”.
Los exparamilitares también aseguraron que Herrera habría sostenido reuniones con el jefe paramilitar Martín Llanos, luego de haber sido secuestrado por las FARC en el año 2000, episodio en el que estuvo retenido durante 24 horas. Según los testimonios, tras ese hecho habría solicitado “limpiar” la zona de supuestos colaboradores guerrilleros.
Frente a estos señalamientos, el ex ciclista negó de manera categórica cualquier vínculo con organizaciones armadas ilegales. En un comunicado público, expresó: “Dios, la vida y el destino me impusieron el honor y la responsabilidad de ser un humilde hombre del deporte (…) No he tenido ni tendré relación con grupos delincuenciales que tanto daño han hecho al país”. Herrera rechazó lo que calificó como “calumniosas sindicaciones” de personas que hoy buscan beneficios judiciales y recordó que hace más de ocho años denunció ante la Fiscalía amenazas e intimidaciones por parte de grupos armados. “Hoy nuevamente pongo el pecho, como lo hice en las más empinadas y dolorosas batallas de mi vida deportiva, con la tranquilidad de quien acude con la verdad”, afirmó.