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La ley de Herodes

La ley de Herodes
Al escuchar al Alcalde Jhon Jairo Torres -en sus escasos pero ya suficientes, 100 días de mandato-, en esa épica jornada de intentar decir lo que ha hecho en este lapso de tiempo, recordaba aquel clásico del cine mexicano “La Ley de Herodes” de Luis Estrada, donde Juan Vargas alcalde municipal de un pueblo llamado San Pedro de los Saguaros, se dirige a donde su amigo el Gobernador López para pedirle más presupuesto, dado los proyectos que quiere adelantar y este se lo niega argumentando que la campaña política le había salido muy costosa, pero en cambio el Gobernador López le obsequia la Constitución y un compendio de leyes, aconsejándolo que las use con astucia para obtener el dinero de los habitantes por medio del cobro de multas, impuestos y licencias, y también le regala una pistola para imponer la autoridad a los habitantes.

Esta película aunque propia del humor y la sátira mexicana, lo que muestra es una situación idéntica a lo que quiere retratar nuestra máxima autoridad municipal, todo su informe o monólogo que rindió lo soportó sobre promesas que financiará con futura gestión, pero quien sabe ante quien, lo único sensato que dijo, fue que era muy amigo del Gobernador Alirio Barrera.

Nuestro Vargas, “ha hecho tantas cosas”, que el tiempo de aquella reunión de burócratas no le alcanzó para enunciar una, y perdió la cuantiosa inversión en publicidad radial que había hecho para que la población conociera de sus ejecutorias, sin que a la fecha la ciudadanía las identifique.

Toca recordarle que las ejecutorias como administración, difiere mucho de promesas y discursos soñadores, románticos e insulsos. Una rendición de cuentas en síntesis, es presentar lo que se ha hecho en un período de tiempo, dentro de una carta de navegación llamada Plan de Desarrollo.

Por eso intentaré rescatar sus mejores promesas que hacen parte de los discursos que quedarán para el recuerdo de la demagogia. Prometió trabajo para los yopaleños, -Yopal, para los yopaleños (doctrina Monroe), en discursos elocuentes.

La realidad fue que actuó con astucia, al igual que Vargas, firmó convenios de Cooperación, que es contratación a “dedo”, con fundaciones y entidades de diversos departamentos, con el agravante que entregó la alimentación escolar a “dedo” a la Fundación Somos Manos Unidas, por un valor superior a los seis mil millones de pesos ($6.000.000.000), contraviniendo lo dispuesto por el Ministerio de Educación y por la ley, donde estos procesos se deben adelantar bajo la modalidad de selección que es la licitación pública, porque viola los principios de transparencia, planeación y el deber de selección objetiva, no olvidemos que dichos convenios han destituido gobernadores, recordemos el caso de Nelson Mariño, para los que quieran revisar los procesos firmados el veintiuno (21) de enero de 2016, les dejó los link:

http://www.contratos.gov.co/consultas/detalleProceso.do?numConstancia=16-4-4610635

http://www.contratos.gov.co/consultas/detalleProceso.do?numConstancia=16-4-4584696


Pero no contento con la trasgresión a las normas legales y después en su mejor derroche actoral, manifiesta que las empresas venidas de otras latitudes, se ganaron los contratos en un concurso que se adelantó, porque así se lo exige la ley. Hágame el favor Vargas… que astucia manejas.

Pero quizás su mejor show en estos cien días fue convocar a todos los profesionales que estaban desempleados y que pretendían laborar con el Municipio a una reunión para recepcionarle sus hojas de vida, para después burlarse de los mismos y no volver a hablarse del tema, con el argumento de que “la reunión se le salió de contexto”.

También al escucharlo en sus recientes ruedas de prensa donde como Herodes -intentaba limpiar su nombre ante el pueblo judío-, denuncia a ex funcionarios por aprobar licencias urbanísticas, a familiares de propietarios de emisoras por participar en procesos de contratación, y lo más grave, en las mencionadas ruedas de prensa promueve reuniones en privado con los periodistas para ponerles pruebas de lealtad, y así pretender liberarse del halo que lo rodea de ilegalidad. Sería pertinente que nuestro mandatario entendiera que él es el mayor urbanizador ilegal y que su nombre lo limpia actuando bajo los preceptos legales, no comprando conciencias.

Conviene recordar una última escena donde Juan Vargas pregunta a su Asesor como interpretar una fracción de un artículo que no comprende al leer su compendio de leyes; su funcionario le aconseja que lo haga como lo entienda, y también le aclara que esas leyes las redactan quienes no conocen los problemas reales de la sociedad. En eso estamos, ante un alcalde que interpreta y entiende a su acomodo las realidades locales, mientras la ciudad rápidamente colapsa.

Y es que vivimos en el mismo pueblo de Juan Vargas, donde nos dirige un señor que no tiene el más mínimo conocimiento de administración pública, que vive capturando incautos que creen en sus buenas intenciones por haber urbanizado un terreno, que por cierto no era de él, donde su mayor logro fue adelantar un plan de financiación de lotes, vendiendo ilusiones y lucrándose bajo la fe ciega de algunos.


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