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DE FRENTE - Don Ricardo Alonso

DE FRENTE - Don Ricardo Alonso
Por: Oscar Medina Gómez **

Apenas dejó su cargo como secretario de obras públicas de Yopal -en la administración de Rodrigo Alberto Chaparro Gómez- Ricardo Alonso Avella Chaparro dio el salto a la dirección territorial Casanare del Instituto Nacional de Vías, INVIAS. Mal contados lleva algo así como 15 años en un cargo para nada despreciable desde el punto de vista burocrático. Sobre todo por las generosas posibilidades económicas que a lo largo y ancho del país, “corbatas públicas” como esa ofrecen a quien las ostentan.

Ese malabarismo, esa hoy desgastada y pálida cuota politiquera se la debemos a la antaña Luz Marina González, vieja política casanareña que hace muchos veranos no asoma por estos lados. Se encuentra temperando, dicen, en los Estados Unidos de América, disfrutando de su vejez. Lejos de la inmundicia y corruptela de la mayoría de la clase política y dirigente casanareña, a la que la doña perteneció. Pero ese es otro asunto. Lo que en esta columna me ocupa es la herencia política que ella nos dejó en el INVIAS.

Las vías terrestres casanareñas -las primarias y secundarias que llaman- están en el peor momento de caos y ruina de su historia. Lo más bochornoso es que el señor Avella, en tres largos lustros que lleva dizque al frente del INVIAS, lo único que sabe hacer es salir muy de cuando en vez a descrestar calentanos por las emisoras diciendo que se presentó un derrumbe en tal o cual parte y que por eso estará suspendido temporalmente la movilidad vehicular, que se están adelantando las evaluaciones técnicas, que se construirán obras de mitigación para amortiguar el impacto y optimizar las especificaciones de transitabilidad carreteable, que hay una cuadrilla de operarios en varios frentes, que el análisis de la vía arrojó que se necesitan terraplenes y gaviones, que los pontones, que la base de la capa de rodadura, que el afirmado, que la carpeta asfáltica, que el rizado, que el banco de maquinaria…que si patatín, que si patatán. Mejor dicho, según él, que el INVIAS es la maravilla de eficiencia.

De lo que medio me acuerdo sobre puntos geográficos y trayectos de nuestras trochas -disculpe ingeniero Avella, según usted vías- le voy refrescar la memoria al flamante director territorial. Todos están en penosas y desoladoras condiciones, ya por los cráteres, los hundimientos, los derrumbes, los abismos. O simplemente porque no existe la vía como tal sino, insisto, una trocha medieval. Y, claro, por el abandono estatal. Aguazul-Pajarito; Aguazul-Maní; Villanueva-Monterrey; Monterrey-Tauramena; Yopal-Aguazul; Yopal-Tilodirán; Yopal-El Morro; Pore-Trinidad; Trinidad-San Luis de Palenque; La Nevera-Orocué; San Benito-Recetor-Chámeza; Hato Corozal-San Salvador; Paz de Ariporo-Montañas del Totumo-Las Guamas-La Hermosa; Hato Corozal-Puerto Colombia; La Salina-La Zaranda; La Yopalosa-Nunchía; El Secreto-Sabanalarga; Yopal-Tamara. Y, por supuesto, el casco urbano de Yopal en toda su extensión.

Dirá Avella que algunas o muchas de esas vías no le incumben. Que no son de su competencia. Que eso no es conmigo. Lo corrijo: su competencia como director territorial Casanare del INVIAS, es todo lo que le haga bien a los casanareños en el tema vial. Un director, gerente, coordinador, representante, jefe, regente, administrador o como se le antoje llamarse tiene la obligación ética y profesional consigo mismo y por sobre todo con la ciudadanía, de darse la pela por el progreso de la región que representa. Busca la forma de conseguir recursos, hacer lobing, gestionar apoyos para el gobernador y los alcaldes, tramitar iniciativas reales de proyectos, explorar posibilidades, tantear aquí y allá y reunirse con quien sea, resolver crisis, negociar propuestas, parársele y hablarle seguro y firme a un ministro mentiroso y a un presidente faltón. Protestar y levanta la voz como varón por el abandono del gobierno nacional con las vías terrestres que surcan la geografía casanareña.

Pero Ricardo Alonso Avella Chaparro es todo lo contrario. Es negligente, mentiroso, timorato, apocado, pusilánime, vacilante, indeciso, abyecto, medroso e indecoroso. Y, sin duda, inmoralmente irresponsable con los casanareños. Nunca le ha hablado claro a miles de personas que a diario nos toca transitar por las trochas que tenemos. Por dios santo: ¡cómo es que durante tres angustiosos lustros ha chupado del néctar engordador del INVIAS, viendo pasar las horas y los días de una manera aterradoramente mansa e insolente!

Para acabar de ajustar entonces, lo de las vías terrestres se suma a otros muy graves asuntos como la corrupción administrativa de nuestros gobernantes, el desempleo arrollador, el caos e inasistencia medica y hospitalaria para quienes de verdad lo requieren, la aterradora inseguridad en la capital y otros municipios, la necesidad de suficientes y efectivos planes de vivienda digna para los más pobres, la carencia de agua potable no solo en Yopal sino en la casi totalidad de los municipios del departamento, los deficientes servicios públicos de energía, alcantarillado y recolección de basuras, la oscuridad reinante de nuestras calles y avenidas, la toma politiquera de todos los cargos públicos por los “honorables”…!Auxilio!

Y a la irresponsabilidad y falta de mano dura de los gobiernos nacional, departamental y municipales contra muchas compañías petroleras, empresas arroceras y ganaderas, tractomuleros y camioneros desalmados que a toda hora destrozan las vías, agreguemos la barbarie e ineptitud olímpica de don Ricardo Alonso Avella Chaparro. ¡Renuncie! Así, de frente y públicamente, se lo pedí también a dos ineptos funcionarios: Fernando Fonseca, en la EAAA Yopal y Luis Eduardo Nieto Ramírez, en la dirección de tránsito de Yopal. Ellos al fin lo hicieron. Digo yo.

**Periodista - Especialista en Gobierno Municipal y Gestión Pública
Pontificia Universidad Javeriana


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