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No creo que las plataformas se vayan a ir, hay que cambiar el chip o se relegarán solos

 Por Alexis Boorquez*

A los señores taxistas del gremio amarillo quiero manifestarles, de manera respetuosa, lo siguiente:

No comparto que estén haciendo encerronas a vehículos particulares. Hoy vi en la prensa local el presunto hostigamiento a una persona con discapacidad y considero que ese tipo de actuaciones, además de faltar al respeto, generar congestión vehicular, pueden terminar generando consecuencias legales. Ustedes no son autoridad de tránsito ni tienen funciones de policía judicial. Si consideran que alguien está cometiendo una infracción, existen autoridades competentes y mecanismos para denunciarla.

También soy consciente de que muchos de sus reclamos son justos y que durante años han tenido que asumir cargas, pagar cupos, cumplir requisitos y someterse a una regulación que no necesariamente enfrentan en las mismas condiciones quienes trabajan a través de plataformas.

Pero también hay que reconocer, aunque esto pueda incomodar al gremio, que existen vacíos y discusiones jurídicas que el Estado no ha resuelto de manera clara.

Cuando una persona toma un taxi existe un contrato de transporte. Cuando se utilizan plataformas aparecen otras figuras contractuales que han generado discusión, entre ellas el arrendamiento de vehículo con conductor. Aunque para el ciudadano puedan parecer situaciones similares, jurídicamente no necesariamente lo son.

Y ahí surgen preguntas que todavía merecen una respuesta clara: si una persona puede alquilar un vehículo en un aeropuerto durante un día, ¿desde qué momento ese alquiler deja de ser arrendamiento y se convierte necesariamente en transporte público? ¿Existe un término mínimo para hablar de arrendamiento? ¿Una hora, cuatro horas, un día? Ese debate jurídico no se resuelve haciendo encerronas en la calle.

Dicho lo anterior, quiero hacerles una recomendación concreta: no esperen que el Gobierno Nacional, la Alcaldía o las autoridades de tránsito les solucionen completamente este problema, porque sinceramente no creo que las plataformas se vayan a ir, hay que cambiar el chip o se relegarán solos. 

Hay que buscar salidas

Una de ellas podría ser construir en Yopal una autorregulación pactada mediante acuerdos de convivencia entre el gremio amarillo, los conductores que trabajan mediante plataformas, las autoridades locales y los usuarios, frente a la prestación del servicio de movilidad en la ciudad. Una salida construida entre quienes hoy comparten las calles, prestan el servicio y lo utilizan, sin pretender reemplazar la ley ni las competencias de las autoridades.

También creo que el gremio amarillo debe empezar por revisar lo que depende directamente de ustedes: mejorar el servicio.

El aseo de los vehículos, la presentación personal, el trato al usuario, el estado estético y mecánico de los carros y algo tan elemental en una ciudad como Yopal: el aire acondicionado.

Hace dos días tomé un taxi al mediodía y no sé si soy de malas, pero cada vez que tomo uno termino encontrándome con lo mismo: no tiene aire acondicionado. La carrera, sin embargo, vale exactamente lo mismo.

Eso también pesa al momento en que un usuario decide qué servicio tomar.

Y nuevamente les hago una recomendación que ya he planteado: vuélvanse usuarios de esas plataformas. Úsenlas. Miren cómo funcionan, qué hacen bien, qué hacen mal, cuánto cobran, cuánto demoran, cómo se presenta el conductor, en qué estado está el vehículo y por qué una parte importante de la ciudadanía las está prefiriendo.

También hay que ser empáticos

Yopal y Casanare, como buena parte del país, tienen problemas de desempleo. Detrás de muchos de esos vehículos hay personas tratando de llevar algo a la mesa de sus casas.

He visto, por ejemplo, estudiantes universitarios que por sus horarios no pueden acceder fácilmente a un trabajo tradicional y encuentran en estas plataformas la posibilidad de trabajar algunas horas para garantizar el almuerzo del día, pagar una fotocopia, el arriendo, la gasolina o parte de sus estudios.

No toda persona que conduce mediante una plataforma es alguien que pretende quitarle el trabajo a un taxista. Muchas veces es simplemente otra persona buscando cómo sobrevivir.

También considero que deben manejar con prudencia ese discurso según el cual el gremio amarillo es una fuerza definitiva para decidir quién será alcalde o quién llegará al Concejo.

Por supuesto que ustedes votan, tienen derecho a organizarse y a defender sus intereses. Pero los usuarios también votamos.

Y cierro con algo que sinceramente pienso: dudo mucho, y realmente no creo posible, que puedan impedir que los usuarios sigan tomando servicios a través de plataformas. Esa es una realidad que ya existe, insisto, hay que evolucionar y adaptarse al usuario, no el usuario al servicio. 

Es más, creo que algunas de las actuaciones que hoy se están viendo están consiguiendo precisamente el efecto contrario: darles mayor respaldo popular y social a esas plataformas por parte de los propios usuarios.

Y esos usuarios también votamos. También somos definitivos al momento de elegir alcalde y concejales.

Por eso creo que ese discurso electoral debe manejarse con mucha prudencia, porque al final somos muchos más quienes utilizamos los diferentes servicios de movilidad que quienes pertenecen a un gremio determinado.

Defiendan sus derechos, porque tienen razones para hacerlo. Exijan reglas equilibradas y busquen soluciones. Pero no conviertan al otro trabajador en el enemigo, ni al usuario en medio de una confrontación que el Estado lleva años sin resolver.


 *Abogado casanareño.




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