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¿DÓNDE ESTÁ LA PONAL?

¿DÓNDE ESTÁ LA PONAL?
Por Oscar Medina Gómez*

Jorge Hilario Estupiñan fue el oficial que antecedió al actual comandante de la Policía Nacional en Casanare Hugo Velásquez. Pues bien, a este personaje -Velásquez- como a aquel -Estupiñan- definitivamente le quedó grande, muy grande la tarea para la que fue enviado al departamento: brindar seguridad y tranquilidad ciudadana a todos los habitantes de la región. Como lo ordena nuestra Constitución Política.

En columna de hace varias semanas -cuando recién llegó a Yopal- le advertí de la extrema gravedad de la inseguridad que estamos padeciendo, solicitándole que actuara sin tregua contra los criminales que nos tienen acorralados. Pero nada ha pasado. Velásquez es ciego, sordo y mudo.

Estamos a merced de los cacos, los bandidos, los rateros, los asesinos, los delincuentes, los facinerosos, los forajidos, los malhechores, los miserables hijos de la Patria. Escoria humana que es eso: hez, desecho despreciable.

Voy a recordar apenas algunos de los últimos casos de violencia y desamparo -en todas sus manifestaciones- que se han registrado no solo en nuestra capital sino en otros municipios. Son tantos que en esta lista se me pasan muchos.

Asesinato de Orlando Sánchez, ingeniero de sistemas oriundo de Nunchia, que trabajaba en la Unidad de Vivienda Departamental de la Gobernación. Fue encontrado degollado en su propia residencia.

Atentado a bala contra Yenny Lombana, gerente de la empresa Passos, compañía dedicada al suministro de equipos y materiales de seguridad industrial y que genera más de 15 empleos directos.

Robo de una avioneta de la empresa AW SAS que llegaba de Villavicencio. A punta de pistola, de la misma pista de aterrizaje los bandidos bajaron al c capitán de la nave. El hecho se presentó en Hato Corozal.

Imperio de la ley de los narcoterroristas farucos - o simples bandolas delincuenciales que se disfrazan de farucos - en varios municipios del norte de Casanare. Es el caso de Támara y Nunchía, donde los conductores de camiones repartidores de cerveza y de otros productos tienen que pagar peaje a los criminales para que dejen circular los vehículos. De no acatar esta orden, la vida de los conductores corre serio peligro.

También en Hato Corozal le delincuencia faruca - o la que se hace pasar por ella- ha llegado al extremo de fijar horarios a la ciudadanía: después de las 7 de la noche y hasta las 6 de la mañana todo el mundo en sus casas. Y a quien no le guste, pues que vaya diciendo saber si se hace acreedor a un tiro.

Explosión de una camioneta en pleno centro de la ciudad de Yopal, que cobró la vida al ex concejal Javier Millán y a una joven mujer, Alejandra Niño. Quien también viajaba en el automotor. Milagrosamente resultó ileso el conductor Alfrey Niño. Las causas de este hecho, que por su dramatismo y espectacularidad le dio la vuelta al mundo entero- aún no están claras. Y seguimos esperando que la Ponal nos cuente la verdad.

A las 8 de la noche -muy temprano, cuando aún hay decenas de vehículos circulando- robo a fuerza de armas de fuego a la estación de gasolina de la carrera 29 con calle 26, en el barrio Comcaja. Como pedro por su casa los delincuentes llegaron, tanquearon sus motos y sin ningún temor se robaron una importante cantidad de dinero.

Robos a vehículos -les rompen los vidrios- en la Unitrópico , en Unisangil, restaurantes, estaderos y balnearios de rutas como la Aguatoca, la Calaboza y muchos negocios de la vía a Sirivana y Palomas.

Robos y atracos a numerosos almacenes de los centros comerciales El Alcaraván, Morichal y El Hobo. Ni que decir de los tradicionales negocios del centro y de la calle 40. Raponazos, atracos y toda suerte de fechorías en el parque principal de Yopal.

No quiero seguir recordándole al comandante Hugo Velásquez esta lista de la infamia de la inseguridad en Casanare. Me faltó reseñar extorsiones, boleteos y delitos similares. Si doy nombres de los y las afectadas, se podrían entorpecer las “exhaustivas” investigaciones de los organismos de inteligencia del Estado. Es claro: estamos a merced de la delincuencia, que monda y lironda hace lo que se le da su real gana. En esta temporada de fin de año que ya tenemos encima ¡Que Dios nos ampare! Porque la Ponal no fue capaz.

Señor coronel, así usted entre en cólera porque un ciudadano se atreve a decirle la verdad sin tapujos, le repito: los bandoleros de toda laya y pelambres nos están matando a todos. Y usted tranquilo. Retozando en su sillón de cuero en la estación de policía. Digo yo.

*Periodista – Especialista en Gobierno Municipal y Gestión Pública Pontificia Universidad Javeriana

Aclaramos que las opiniones expresadas por los columnistas son personales y no comprometen nuestra línea editorial.


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