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Camel ingenieria

De Frente - Con paso fino

 Por Oscar Medina Gómez*

Así en esencia siga siendo el mismo campesino de sombrero, camisa arremangada, pantalones ajustados, botas y machete; un fornido rural al que le gusta consentir y amansar a sus caballos hasta convertirlos en dóciles y educados animales; un promotor turístico exitoso; un coleador competitivo, agricultor y ganadero; un avezado empresario de la compra y venta de fincas; un aguazuleño a quien el trabajo de llano, el café cerrero de madrugada, las vacas, el olor a majada y el despunte majestuoso del sol oriental lo emocionan y hacen feliz; un casanareño orgulloso de Monterralo, la tierra chica que lo parió hace 44 años; un hombre al que Marisela, su esposa, después de 25 aniversarios de casados, le sigue moviendo el piso muy duro; y, por encima de cualquier cosa, un ser humano profundamente respetuoso y temeroso de Dios, Josué Alirio Barrera Rodríguez es hoy un respetado político. Ciento por ciento uribista pura sangre.

Y no es cualquier político: por sus logros va camino, lejos, a convertirse en el más triunfador en la historia de esta sabana libertaria y sin gibas. Sabana que por décadas ha visto desfilar a muchos gobernantes que mintieron cuando en sus campañas prometieron justicia social y desarrollo. Muchos de esos están en el muro de la infamia ¡por ladrones!

La popularidad de este exgobernador -que terminó su periodo el 31 de diciembre de 2019- es tan alta que supera claramente la de otros torotes como Emiro Sossa Pacheco y Miguel Ángel Pérez Suarez (ya fallecidos). Y la de William Pérez Espinel y Marco Tulio Ruiz Riaño. Aunque sin sólidos argumentos sus enemigos políticos menosprecian con veneno la robusta imagen que Barrera tiene en el país y la positiva prensa que registró Casanare durante sus 4 años de mandato, lo cierto es que nunca antes el departamento había sido objeto de tantos buenos elogios.

El haber dejado a Casanare sin deuda pública (pagó 170 mil millones de pesos donde 33 mil eran de intereses); el lograr en las arcas un superávit cercano a los 21 mil millones; el dejar en el Fondo de Ahorro y Estabilización, FAE, alrededor de medio billón de pesos; el posicionar la región en el puesto 11 del ranking de competitividad (antes de él estaba en el puesto 23) y ubicar la entidad territorial entre las de mejor indicador del PIB per cápita (según el DANE superó a Bogotá, Antioquia, Santander, Meta y el Valle del Cauca), fueron hechos que produjeron una explosión y avalancha de titulares de prensa llenos de aplausos para los casanareños. Diametralmente opuestos de aquellos donde ríos de tinta y horas de televisión y radio eran dedicados a secuestros, desaparición de seres humanos, matanzas paramilitares, falsos positivos del ejército y, claro, gobernantes destituidos por corruptos.

En Estados Unidos se sentó a manteles con el mismísimo Donald Trump y un centenar de congresistas. A Israel y China no sólo fue a buscar recursos, sino que fue invitado para que hablara de economía renaciente en tiempos de crisis, desarrollo y políticas de buen gobierno. Fue invitado por los estudiantes colombianos de Harvard y el Massachusetts Institute of Technology, MIT, a la Conferencia Colombia 2040, donde habló de posconflicto, cambio climático y desarrollo agropecuario.

Paralelo a sus aciertos en la economía, Alirio ha hecho de la educación superior -sobre todo la pública- otra de sus banderas. Además de lograr que el Presidente Iván Duque firmara la Ley que le abrió las puertas a Unitrópico para que se convierta en una universidad pública, el pasado 30 de diciembre dejó firmado con el Gobierno nacional, a través del Ministro de Educación, el convenio y base presupuestal de 21 mil millones de pesos para que el proceso siga adelante. La construcción que hoy se adelanta de la sede la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, UPTC, (en Aguazul), un lote definido para que la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD, haga lo mismo y un ambicioso convenio con UNIMINUTO, no admiten discusiones. Al contrario, son hechos que convierten al exgobernador en el líder natural de la educación superior en Casanare.

Ni qué decir de la monumental sede del SENA Norte en Paz de Ariporo, que prácticamente está lista para que el Gobernador Salomón Sanabria la inaugure oficialmente. Allí 5 mil estudiantes de bajos recursos de Casanare y toda la Orinoquia preferencialmente, podrán graduarse de tecnólogos en administración, turismo, áreas agrícolas, pecuarias y agroindustriales. Ahora, en Monterrey, las obras de la sede sur del SENA también se iniciarán prontamente.

Sumado a su propio triunfo en 2015, donde con 85.500 votos humilló e hizo trizas a sus rivales a la gobernación, ha pegado más batatazos políticos. Las jefaturas de campaña de Álvaro Uribe al Senado y de Oscar Iván Zuluaga a la Presidencia de la República por el Centro Democrático, así lo acreditan. Fueron más de 200 mil votos los que cosechó. Ya como Gobernador, al actual Presidente Duque le puso 125 mil votos. Y se echó al hombro las candidaturas de Amanda Rocío González, Jairo Cristancho y Cesar Ortiz Zorro. Los tres triunfaron. Ella es Senadora y ellos son Representantes a la Cámara.

Quizás su mayor y sonada victoria -exceptuando la suya- fue llevar a Salomón Sanabria Chacón a la silla de la Gobernación de Casanare, cargo que empezó a ejercer desde el 1 de enero de 2020. Aquí, sin duda, para vencer al popular Marco Tulio Ruiz, también fue determinante el papel que jugó la aguerrida Senadora Amanda Rocío González. Es que a esa dupla AA (Alirio-Amanda) todos los tradicionales caciques y líderes políticos de Casanare le temen.

Por esas y más razones es que el poderosísimo Álvaro Uribe Vélez le echó el ojo. Eso se cocinó este año en El Ubérrimo, donde el exgobernador y la senadora fueron invitados directamente por el expresidente. Él tiene a Alirio Barrera entre sus precandidatos para las presidenciales de 2022 o de 2026. Tanto, que lo ha paseado y mostrado por toda la geografía patria como modelo a seguir de buen gobierno y pulcritud en el manejo de lo público. Auditorios repletos en cumbres de alcaldes, de gobernadores, foros económicos, centros universitarios, escuelas de negocios y más lo han visto y oído hablar de sus éxitos. Su figura de vaquero casanareño moderno contrasta con los trajes, blazers y corbatas de seda. 

A contrapelo de quienes ríen y ridiculizan esa posibilidad, pienso que la cosa puede cuajar. Alirio Barrera encarna la figura del político no tradicional. Es decir, no está contaminado de los sucios y bajos manejos de los cacicazgos y delfinatos. Aunque provincial, su carrera ha sido exitosa. Representa la derecha moderada que sigue mandando en Colombia. Es un hombre que traduce entrega a la familia, al bien de la Patria y a Dios. Y, pieza clave en ese proyecto: Uribe lo apadrina. Para el 2022 y 2026 el expresidente aún tendrá muchos bríos y ganas de poder. Esa es su vida. Entonces, no se asombren si ven Alirio Barrera, un casanareño enfrentándose a Vargas Lleras, Petro y Fajardo.

Mientras, entre caballos, vacas, becerros y sorbos de café cerrero, él se prepara y espera con paciencia en su finca cercana a Yopal. Pero conectado…activo con el dinámico y sinuoso mundo político. Sabe esperar. Muchos triunfos aún están por cosechar. Digo yo.


*Periodista



La sección de OPINIÓN es un espacio generado por Editorialistas y no refleja o compromete el pensamiento, ni la opinión de www.prensalibrecasanare.com




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