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De Frente - Toca sacarlo del juego

De Frente - Toca sacarlo del juego
Por Oscar Medina Gómez

La cosa es clara: al narcocriminal y corrupto Nicolás Maduro toca sacarlo del juego. Y con él a toda su camarilla de asquerosos personajes que los secundan en el desastre apocalíptico que viven los venezolanos, desde que Hugo Chávez Frías -bandido mayor que originó todo - se inventó y embobó al pueblo con su cuentico de la Revolución Bolivariana del Siglo XXI.

Aunque la camada de bandoleros es más larga, los más sonados son “notables” criminales y ladrones de marca mayor como Diosdado Cabello, Presidente de la ilegal Asamblea Nacional Constituyente, exmilitar pederasta determinador de decenas de asesinatos de estudiantes; Cilia Flórez, la barragana “primera combatiente” mujer de Maduro; Tareck El Aissami, peligroso terrorista de origen sirio, actual Ministro de Industria y Producción; Jorge Rodríguez, Ministro de las Comunicaciones, otro pederasta hijo de un sicópata que en 1976 secuestró y torturó durante más de tres años al empresario norteamericano William Niehous; Delcy Rodríguez, actual Vicepresidenta de la República, una loca de remate, hermana de Jorge.

Vladimir Padrino, el supercorrupto Ministro de Defensa a quien Maduro -para que no se le subleve y lo tumbe- le dio, entre otros, el manejo del multimillonario negocio de los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción). Es decir, las vergonzantes bolsas con alimentos podridos que el régimen le vende a quienes aparezcan enlistados; Tarek William Saab, el travesti flamante Fiscal General de la Nación, protagonista de sonados casos de orgías sexuales con jovencitos consumiendo cocaína; Sergio Rivero, Comandante General de la Guardia Nacional Bolivariana, un reconocido narcotraficante que amparado en el uniforme permite el tráfico de centenares de toneladas de coca.

Tibisay Lucena, la deprimente anciana que obra dizque como Presidenta del Consejo Nacional Electoral, organismo que le ha robado casi todas las elecciones a la oposición; Elías Jaua, bandido libanés autor en su juventud de numerosos actos terroristas con bombas en Caracas; Iris Varela, Ministra del Servicio Penitenciario de Venezuela, una bastarda y deslenguada a quien le encanta posar para fotografiarse con criminales del bajo mundo como alias “el conejo”; Néstor Reverol, Ministro del Interior y de Justicia, un militar que cuando estuvo al frente de la Oficina Nacional Antidrogas y la comandancia de la GNB se volvió multimillonario, permitiendo el paso de incontables toneladas de alcaloides.

Maikel José Moreno, un expresidiario que, en 1987, cuando era policía, asesinó fríamente a una jovencita estudiante. En 1989 repitió y amplió su prontuario delictivo matando al ciudadano Rubén Gil Márquez. Moreno lideró, desde el aparato judicial, la conocida “banda de los enanos”, que compraba penas y absoluciones. Por obra y gracia del corrupto régimen es desde 2017 el Presidente del Tribunal Supremo de Justicia. Como decir la Corte Suprema de Justicia en Colombia. ¡Hágame el favor!

La aventura fracasada de la revolución chavista hace hoy de Venezuela el país más corrupto y desigual del mundo. Donde el sistema hospitalario y de salud está en ruinas causando que los niños, ancianos y parturientas se mueran a diario por decenas, a falta de atención mínima así sea con una aspirina. Donde los supermercados y centros de abastecimiento alimentario están desocupados porque el país no produce nada para comer. Y los pocos almacenes que tienen víveres y productos básicos los venden a precios de oro, inalcanzables para la mayoría.

Donde la hiperinflación es una de las más altas y escandalosas en la historia de la humanidad: ¡un millón setecientos mil por ciento! Ni siquiera en la Alemania nazi de la postguerra se llegó a esos niveles. Ni en la convulsionada Yugoslavia de mediados de los 90´s. Donde el sector empresarial privado lo quebró Hugo Chávez con leyes tiranas de expropiación y nacionalización. Un ejemplo: en el país bolivariana la exitosa cadena colombiana de almacenes ÉXITO se la robó y la quebró el zambo “comandante eterno”, que la entregó a la revolución con el nombre de Cativen. Hoy ni las ruinas quedan. Eso sí, el Estado venezolano le adeuda a empresarios colombianos del ÉXITO más de un centenar de millones de dólares. Lo mismo que a AVIANCA.

Donde la criminalidad, los robos, los atracos e inseguridad en ciudades, poblados y campos son incontrolables. En 2018 Venezuela superó las 47 mil muertes violentas. ¡No hay ley! Donde el salario mensual oficial del sector público es una vergüenza: 52 dólares. En Colombia es de 295 dólares. Y eso que Maduro lo aumenta cada año las veces que se le da la gana.

Donde a partir de los 12 años las jovencitas y jovencitos se están prostituyendo en escuelas y colegios, para poder llevar unos bolívares a sus familias y poder comprar algo para mal comer. Donde los registros de incremento del SIDA y de enfermedades de transmisión sexual están disparados a nivel latinoamericano porque ya ni condones se consiguen en las tiendas.

Donde los índices de deserción estudiantil, ya por carencia de recursos o por física hambre, en todos los niveles, están convirtiendo a la hermana república en una nación de analfabetas. Donde en los últimos cuatro años, en promedio, los venezolanos se han adelgazado siete kilos. Donde la hasta hace 15 años poderosa PDVSA producía más de tres millones de barriles de petróleo al día. Hoy escasamente llega al millón. Los bandoleros revolucionarios se la siguen robando, la tienen secuestrada, obsoleta e improductiva. La han esquilmado y la tienen quebrada.

Los desastres y males de Venezuela son interminables. Claro: el reconocimiento y respaldo de decenas de países de todos los continentes a Juan Guaidó como presidente legítimo, el congelamiento de los dineros y transacciones internacionales de PDVSA y de la multinacional refinadora y comercializadora CITGO, los procesos por narcotráfico a muchos de la cúpula madurista y la incautación de sus bienes en el extranjero, entre otras medidas duras, están ayudando a asfixiar a Maduro y su dictadura.

Pero subrayo: al colombiano narcocriminal corrupto Nicolás Maduro Moros toca sacarlo del juego. Como sea. Los gringos son avezados cazadores de bravucones perros rabiosos. De terroristas opresores que en su momento bufoneaban de indestronables. ¿Recuerdan a Manuel Antonio Noriega, Sadam Husein, Muamar el Gadafi, Osama Bin Laden, Hosni Mubarak? Ahora sigue Maduro. Digo yo.

*Periodista


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