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DAÑO COLATERAL

DAÑO COLATERAL
Por Ovalle Duarte Leal*

Paz de Ariporo anocheció con un ambiente de agitación y zozobra, con la sugestión en el pecho de qué pueda pasar y sobre todo, atónitos de presenciar algo que hasta ahora no había sucedido: vandalismo, desalojos a la fuerza con el Esmad, desde luego capturas y en general confusión.

Su población que ayer fuera de ganaderos y colonos, cuya dependencia totalmente de la ganadería, hoy es una mezcla de gentes de todas partes, con diferentes intereses y con quién sabe qué intenciones, por lo que obligó hace escasos días a que el ministro de defensa visitara la región por las denuncias de la comunidad de un incremento del pillaje, el robo y la extorsión.

Ayer, el “florero de Llorente” fue el desalojo de unas 1500 familias que invadían unos predios de la Alcaldía, donde se presume hay de todo un poco: primero los que realmente necesitan vivienda que estoy seguro es la mayoría, luego unos pocos “aviones” que teniéndola quieren hacer negocio con la venta de lotes y unos pocos interesados en votos queriendo formar capital político ya que se avecinan las elecciones parlamentarias encontrando terreno abonado para capitalizar caudal electoral, otros querrán desdibujar la ya deteriorada imagen del señor alcalde municipal y dar la estocada final para el proceso de revocatoria que también requiere del voto popular. Las versiones son de todo tipo.

Pero detrás de todo este agite social hay un actor no nombrado: el petróleo.

Y para no entrar en buscar el culpable como el famoso libro la culpa es de la vaca, si es bueno reconocer que éste recurso ha generado todo tipo de avalanchas, expectativas y especulaciones y las economías se basan en percepciones que es lo que hace que la gente se mueve hacia estos pueblos ricos en hidrocarburos y por ello muchos venidos o de las veredas cercanas o de pueblos lejanos en busca de oportunidades, carezcan de vivienda y se genere este fenómeno que hoy podemos apreciar.

Es un daño colateral de la industria y cualquier recurso que el municipio reciba no será suficiente para atender la creciente demanda social por la población que llega a estos pueblos, cumpliéndose un equilibrio entre el Débito y el Crédito de la ecuación contable, que lo que por un lado entra, por otro se gasta.

Lo que hasta ahora me queda difícil de asimilar es que si Paz de Ariporo está en estos aprietos, siendo que es uno de los municipios más grandes del país, con infraestructura y posición estratégica para albergar cualquier cantidad de gente, qué le podrá pasar a mi desprevenido pueblo de Támara, inconciente del problema del petróleo, pueblo de vocación religiosa y agrícola, ubicado en un sitio que apenas cabe una población de unos 1500 habitantes que se resiste a emigrar, dónde la tierra para edificar está en alto riesgo de deslizamiento y en donde los dueños de la tierra como dice el dicho popular ni rajan ni prestan el hacha, porque no lotean, no venden, donde los servicios públicos de agua se suministra dos horas a la semana y en donde el café que es su principal fuente de economía ha sufrido el embate de las siete plagas y se dispone a enfrentar la octava?

Allá en esas lomas, Equión pretende hacer la ambiciosa exploración Niscota Nueva, sin tener en cuenta que la Acción Comunal tiene una posición de rechazo al proyecto sólo con la bendición del gobierno local, pero no con la de la Acción Comunal.

Las Juntas de Acción Comunal de base, se han dado a la tarea, de consultar a sus afiliados de barrios y veredas mediante el voto secreto sobre su posición frente al proyecto petrolero y el 79% rechaza la actividad minera, voluntad que está plasmada en sus respectivas actas y que si bien es cierto no constituye fuerza de ley, si está claro que la acción comunal no avala tal pretensión.

Eso pienso yo,

*Presidente ASOJUNTAS Támara - Casanare


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